Los niños vírgenes


Corren los niños desnudos y libres, sin zapatos ni vergüenza. Construyen casas en los árboles y alas de hada con las hojas del otoño. Los niños no conocen el pudor, sí el agua cristalina de la laguna que refleja sus rostros, el lodo y los peces que les hacen cosquillas en las piernas.
Los niños corren, se abrazan, se empujan y pelean. Ríen a carcajadas. En sus pulmones, una utopía secreta.